Editorial
¿Y de los desplazados qué?
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Hernán Padilla |
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Colombia ocupa el segundo lugar en el mundo con más personas en condiciones de desplazamiento forzado por la violencia, pero a nadie parece importarle un pepino.
Los desplazados en Colombia alcanzan la cifra de tres millones, el equivalente a más de un tercio de la población de Bogotá, ciudad que se ha convertido en la mayor receptora de víctimas del conflicto armado. ¿Y? Nuestros legisladores ocupados en el tema del referendo o en pisarle los cayos al alcalde o en ver como empantanan la ejecución de los planes de desarrollo local, según la corporación a la que pertenezcan. ¿Y? Las instituciones estatales responsables de velar por el bienestar, la dignidad y los derechos humanos aplicando pañitos de agua tibia, porque la magnitud de la problemática es infinitamente superior a sus posibilidades.
¿Y? La sociedad, entre indiferente y perpleja, haciendo esfuerzos por acostumbrarse a los nuevos actores del paisaje urbano, que le quitan espacio público, empleos, subsidios, cupos, aire y sol, además de convertirse en una “amenaza” para su seguridad. ¿Y? Estos nuevos actores con cara de llaneros, de tolimenses, de paisas, de costeños tratando de aclimatarse, de borrar su pasado horrendo y de echarse al bolsillo unos pocos centavos para sobrevivir, deambulando por las calles con letreros mal escritos como para llamar la atención de los demás, o encaramados en los buses con una constancia de algún organismo de Gobierno para demostrar que no están mintiendo y que por consiguiente se merecen la caridad de los pasajeros, o estacionados en esquinas y semáforos esperando a que alguien les tire aun cuando sea una mirada.
El país no puede continuar dándole la espalda a un fenómeno que ha fracturado dramáticamente a la familia y a las comunidades locales y cuyas repercusiones sociales, económicas y políticas resultan incalculables en términos de cifras aun cuando predecibles en materia de los derivados que generará y está generando. Entonces, ¿por qué no declarar la emergencia social? ¿Lo que viene ocurriendo en el parque Tercer Milenio, para mencionar apenas un ejemplo, no es suficiente para que el Gobierno central adopte medidas encaminadas a buscar salidas que permitan encarar de una vez por todas esta situación? ¿Qué estamos esperando para actuar? ¿Será que después de resolver el tema del referendo, nuestros honorables padres de la patria tendrán ojos para detenerse a analizar otros males que aquejan a esta resquebrajada Colombia en la que parecen no vivir? Tres millones de desplazados en el territorio nacional están esperando respuestas. ¡Ojo, esto no da más, los niños se nos están muriendo!
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